Uno de los grandes temores que tenemos al solicitar un préstamo es qué nos podría pasar si no pudiéramos pagarlo. Los bancos jamás pierden, por lo que si no abonamos puntualmente las cuotas lo más probable es que las cosas se compliquen.

Pero, ¿sabemos con certeza lo que nos puede ocurrir si no pagamos un préstamo?

 

Ahora especificamos cuáles son las sanciones aplicadas en el caso de demora.

 

Por ninguna razón se recomienda dejar de pagar un crédito. Frente a las contrariedades económicas, no pocas son las personas que se proponen no abonar la cuota de un préstamo, sin tener en cuenta que desde el mismo instante en el que nos retrasemos en el pago, se comenzará a incrementar la deuda y en el caso de dejar de pagar prolongadamente, puede derivar en consecuencias muy graves.

De esta manera proceden las entidades cuando se incurre en un impago:

 

Tras la primera cuota impagada  se aplican intereses de demora más elevados que los intereses normales del producto. Además, se cobra la comisión por reclamación de situaciones deudoras.

 

Si se deja de pagar una segunda cuota es muy probable que el banco introduzca nuestros datos en algún archivo como ASNEF. Una vez incluidos en estos registros, nuestras opciones de lograr financiación van a ser muy reducidas.

 

Con la tercera cuota impagada el banco puede iniciar una reclamación judicial para recuperar el dinero del crédito.

 

Una vez entrados en el terreno judicial, lo que suceda va a depender mucho del tipo de crédito que hayamos pedido y el importe. Por ejemplo:

 

Si el préstamo impagado es un minicrédito personal es muy posible que el impago se salde con una entrada en ASNEF. Es muy poco probable que la entidad interponga una reclamación judicial por un importe tan pequeño.

 

Si el crédito impagado es un préstamo personal que hemos pedido, aunque sea un crédito rápido concedido por una entidad privada o bien por un banco, la situación es más delicada, lo más probable es que la entidad emprenda acciones legales contra nosotros. Teniendo presente que en un préstamo personal la garantía son todos nuestros recursos presentes y futuros, tenemos mucho que perder. El juez podría ordenar el embargo de nuestra residencia, vehículo, cuentas, nómina o cualquier bien que considere necesario expropiar para liquidar la deuda. Si además tenemos avalistas, estos tendrán que hacer frente igualmente a la deuda con sus bienes.

 

El impago de un crédito siempre supone una serie de inconvenientes para el deudor, y si bien cambiarán dependiendo del tipo y del importe de la deuda, jamás es agradable. Por lo que aconsejamos que si crees que no vas a poder pagar un crédito, no lo pidas.