Mucho ha llovido desde que a mediados de los años 40 del pasado siglo la hija de Edwin Herbert Land le preguntó decepcionada a su padre que por qué no podía ver al momento la foto que este le había hecho. El inventor de las Polaroid llevaría en 1948 al mercado la primera cámara instantánea para las masas, revolucionando la fotografía y anticipándose varias décadas a la inmediatez del formato digital.

Hoy, la fotografía instantánea está experimentando un nuevo empuje en plena era de ceros y unos. Comprar una Polaroid vuelve a estar de moda pese a la dictadura del megapíxel. Cámaras como las Instax de Fuji están entre los productos más vendidos de electrónica, e incluso Leica ha sacado al mercado su propia cámara instantánea.

La magia de tocar –y no solo ver- la foto justo después de tomarla sigue asombrando a pequeños y grandes. Ya no importan tanto la calidad de imagen, la velocidad de captura o la luminosidad y resolución óptica. El gran público sigue acogiendo con entusiasmo la idea de compartir y disfrutar con la fotografía independientemente de estridentes prestaciones, y pocos productos permiten conseguirlo –con sus evidentes limitaciones- como las Polaroid.

En realidad, Polaroid se ha tenido que reinventar. Tras anunciar el cese de la producción de película instantánea y declararse en bancarrota, la licencia de la marca ha pasado de mano en mano, produciendo desde cámaras instantáneas hasta cámaras de acción o incluso gafas.

Por su parte, el colectivo Impossible Project restauró la emulsión instantánea, y fue un tiro certero: las Polaroid de antaño se han convertido en un objeto de culto, y por un precio bastante módico es posible hacerse con una SX70 o una Image System.

Las nuevas Polaroid, encuadradas dentro de la gama Snap, combinan la fotografía instantánea con la tecnología digital. Una combinación ganadora con la que se pretende aprovechar lo mejor de los dos mundos: capturas digitales –de dudosa calidad- y copias instantáneas echando mano de la tecnología de impresión sin tinta Zink.

Si el formato GIF está más vivo que nunca 30 años después de su creación, las Polaroid viven una segunda juventud con más de medio siglo de historia a sus espaldas.