Desde el Centro de Psicología Móstoles te acercamos algunas reflexiones acerca de los derechos y obligaciones que están presentes o, al menos deberían estarlo, en las interrelaciones personales.

Se nos presentan situaciones que implican un derecho y a la vez una obligación para con los demás.

Por ejemplo, tener derecho “a ser tratado con respeto”, implica a su vez, “tratar con respeto a los demás”, “tener derecho a decir que No”, implica aceptar “la negativa” de los demás…

Cuando sientas que uno de “tus derechos” está siendo vulnerado por el “otro” denúncialo en voz alta, con un tono firme y claro, (sin caer tú en el mismo error) y pide amablemente a la otra parte que corrija su actitud… Por ejemplo, “tengo derecho a decir que No, por favor deja de presionarme…” o “Me estas faltando al respeto por favor no alces la voz”…

Normalmente esto es suficiente para que la otra parte deponga su actitud… En caso contrario, reiteraremos la petición cambiando el “modo petición” por el de “exigencia”, por ejemplo: “No voy a permitir que me hables de esta forma te exijo que cambies la actitud…”, “No voy a consentir que invadas mi intimidad espero que no se repita…” Si se acaba la vía del diálogo la única forma de hacer valer nuestros “derechos” será adoptar algún “tipo de medida en la acción” que tenga como finalidad cuidar de nosotros mismos y restablecer nuestros derechos, a esto le llamamos en psicología “soluciones de autocuidado”.

¿Qué son las soluciones de “autocuidado”? Llamamos soluciones de “autocuidado” a aquellas medidas concretas que nos vemos obligados a tomar cuando otra persona está violentando de alguna forma nuestros derechos y hemos agotado la vía del diálogo para intentar restablecer los límites y se niega a cooperar. En estos casos se trata de crear algún tipo de medida precisa y concreta “en términos conductuales” que impida a la otra parte seguir trasgrediendo nuestros derechos como por ejemplo puede ser “marcharnos del lugar” “colgar/bloquear el teléfono” o “hacer una denuncia”…

Estas medidas deben de utilizarse en un primer momento como una forma de presión, advirtiendo al “otro” de la medida que pensamos adoptar en el caso de que no deponga su actitud… De manera que si se vuelve a repetir “el hecho” tenga muy claro cuál va a ser la consecuencia y dejando muy claro que “NO la adoptaremos” en el caso de que pase a respetarte nuevamente.

Sin embargo: a la hora de pensar una medida de autocuidado hay que tener en cuenta que

1) Sea legal y no viole los derechos del otro

2) Que la intención sea cuidarse a uno mismo y no fastidiar al otro

3) Expresarla en términos de acciones concretas

4) Estar dispuesto a llevarla a cabo llegado el caso.

Normalmente la simple advertencia es suficiente para modificar la conducta del otro, pero en los casos más extremos nos veremos obligados a llevarla a cabo hasta el final.

En nuestro centro, los psicólogos de Arroyomolinos pueden brindarte la ayuda que necesitas para encontrar la solución si es que sientes que tus derechos están siendo vulnerados.