Si bien es cierto que en épocas pasadas de nuestra historia se creía que el oro era capaz de prolongar la vida de las personas, hoy podemos afirmar que algo de ese mito sigue siendo verdad. Lo que el oro prolonga es la calidad de vida. ¿Por qué decimos esto? Pues bien, porque es un material que nos ha sacado de las más profundas crisis dándonos esperanzas y progreso. Es un elemento que nos ha ayudado a invertir para un futuro mejor. En conclusión, el oro logró y puede llegar a lograr que tengamos una vida más simple y feliz. Veámoslo en estos ejemplos:

Proyectar a largo plazo y alcanzar los sueños

María vive días difíciles. La crisis que sacude su región le ha tocado de cerca. Se siente afortunada aún por conservar su empleo, pero el salario ha perdido valor y ya no le permite ahorrar como antes. Y sabe dos cosas: que ese dinero que tiene guardado para el viaje de sus sueños también se devaluará y que no se puede predecir cuánto durará esta situación.
Va al armario, busca su frasco de ahorros y los cuenta: 1500€. En algo tiene que invertir esa plata, pues mañana valdrá menos que hoy y además le asegura en el futuro poder recurrir a sus ganancias.

Entonces googlea “valor oro de hoy” y le arroja una respuesta que le da optimismo: que con ese dinero puede comprar hasta 45 gramos de oro de 24 kilates (que es 100% puro). Investigando aún más, lee que este material es la única moneda que ha sobrevivido a lo largo de los años. Aún cuando el dólar cayó, el oro se mantuvo estable. Decide pues comprar oro.
Tres años más tarde, María vende sus 45 gramos de oro y obtiene, además de una importante ganancia, la tranquilidad de disponer de nuevos ahorros que le permiten realizar ese viaje a la India y cumplir el sueño postergado de aquella crisis.

Salvar vidas

José compra oro hace algún tiempo. Lo decidió cuando conversando con su esposa, ambos reflexionaron que estaban llegando a los 65 años y que más allá de sus ingresos luego del retiro, deberían contar con un capital extra por cualquier contingencia que pudiera ocurrir. Año tras año, ese capital fue en constante aumento notando que en relación al dólar, había pasado de crecer un 28% en 2005 a un 39% para 2009. Es que cada vez hay más población y por ende, este tipo de recursos tiende a agotarse, lo que hace que su valor siempre esté en crecimiento y para inversores como José, eso es muy bueno.

Este año su esposa enfermó y el tratamiento resultó muy costoso. Su visión de futuro hizo que pudiera cubrir todos los gastos del tratamiento sin tocar un peso de su jubilación. ¿Cómo? Pues vendiendo parte de sus ahorros en oro. Salvó la vida de su esposa y la suya claro, ya que podrán seguir disfrutando de su matrimonio por muchos años más.