Ya sea porque trabajas en casa, en una fábrica o en una oficina es común tener dolores de espalda leves o sentirte con la espalda cargada. Y en invierno incluso más debido al frío que hace es normal sentirse con la espalda agarrotada por el frío.

Hoy quiero compartirte un consejo para ayudarte a aliviar ese dolor de espalda leve que seguramente muchas veces has notado.

Podría recomendarte ir con un fisioterapeuta, osteópata o masajista; pero no. El consejo que yo te ofrezco es más sencillo.

Requiere que compres una almohadilla eléctrica.

Una almohadilla eléctrica es un tipo de manta eléctrica pero compacta. Suelen tener unas medidas de 40 x 60 las más grandes o de 25 x 45cm de mediana.

Es como un cojín que gracias a una resistencia que incorpora en su interior, puede calentarse y con la ayuda de un mando/termostato puedes elegir a que potencia usarla.

Con una almohadilla eléctrica puedes usarla en el sofá de tu casa, en una silla o un sillón; incluso en la cama; y colocártela en la zona lumbar de tu espalda para que aplique calor.

Gracias a su tamaño reducido puedes usarla en otras partes de tu cuerpo y no solo en la espalda, como pueden ser las rodillas, o la zona cervical del cuello, etc.

Usando una almohadilla eléctrica notarás alivio en las zonas que sufras dolor leve y tu cuerpo agradecerá ese calor extra que le aportas.

Así, aplicar un poco de calor cada día a tu espalda notarás alivio rápido y eficaz si tienes una espalda agarrotada por haber acabado las tareas del hogar. O al llegar de la oficina, talvez coges dolor lumbar de estar todo el día sentado en una silla, o incluso ¡la puedes usar mientras trabajas!

Los usos que le puedes dar a una almohadilla eléctrica calefactable son muy diversos como puedes comprobar con las ideas y consejos que te he ofrecido hoy.