Con la fiebre por el running en su máximo apogeo, existen innumerables opciones para practicar este deporte: correr por asfalto, caminos de tierra, participar en carreras populares e incluso atreverse con distancias más largas.

De todas ellas, una de las que está teniendo un mayor crecimiento son las carreras de montaña.

Pese a que siguen teniendo muchos menos participantes que las carreras de asfalto, su popularidad va en aumento y cada vez más personas deciden participar en alguna de ellas.

Las razones de este éxito son varias, y vamos a contarlas aquí. ¡Quizás tú seas el próximo en atreverte a participar en alguna!

BENEFICIOSO PARA ARTICULACIONES

Esto puede que sorprenda a más de uno, que podría pensar que correr por terrenos irregulares y abruptos, tener que dar pequeños saltos y trepar pequeñas piedras sería mucho más agresivo para sus rodillas y tobillos que una simple carrera por el parque de al lado de casa.

Pero nada más lejos de la realidad: cuando corremos por asfalto, repetimos una y otra vez la misma pisada, cargando siempre nuestro peso sobre los mismos puntos en rodillas y articulaciones. Después de un suave entrenamiento, hemos impactado miles de veces sobre las mismas zonas, que inevitablemente se verán resentidas.

En cambio, corriendo por montaña, con terrenos irregulares y obstáculos distintos, cada pisada es diferente a la anterior. El ángulo con el que el pie impacta al suelo a cada paso varía ligeramente, lo suficiente para repartir las cargas de impacto sobre diferentes zonas de nuestras articulaciones, con lo que evitamos sobrecargar ninguna zona.

EVITAMOS PROBLEMAS DE ESPALDA

De una manera parecida a lo explicado para las articulaciones, cuando corremos por asfalto nuestra espalda permanece siempre con el mismo grado de inclinación, lo que sobrecarga ciertas zonas como lumbares o parte superior.

En cambio, al correr por montaña y variar el grado de la pendiente, nuestra postura corporal cambia constantemente, con lo que la espalda se beneficia de distintos cambios de posición.

Incluso cuando la pendiente es muy pronunciada, en los recorridos por montaña es habitual caminar, lo cual relaja completamente los músculos de la espalda.

¡Y ES MÁS SANO Y DIVERTIDO!

Y por si todas las razones anteriores no te han convencido, debes saber que disfrutar de una carrera por montaña es más sano, respiras aire limpio, los avituallamientos son relajados y puedes parar a charlar con otros corredores, hay más comida y bebida que en las carreras de asfalto y, en definitiva, vas a disfrutar muchísimo.

Nunca dejes de usar un pulsómetro para controlar tus pulsaciones, la salud es lo primero. Ahora existen multitud de pulsómetros baratos que te servirán para observar cómo responde tu cuerpo al esfuerzo.

¿A qué estás esperando?